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¿Por qué mienten los niños? Una lectura más allá del castigo

La mentira en la infancia suele alarmar a los adultos. Parece una señal de desobediencia o una falla moral. Pero no siempre es así. Muchas veces, mentir es una manera de protegerse, de evitar la vergüenza o de no sentir que el amor está en peligro. También puede ser una señal de crecimiento: el niño empieza a notar que su mente no es igual a la de su madre y que puede guardar algo para sí. Comprender esto cambia la forma de acompañarlo.

La ilusión de la técnica en el cuidado del bebé

Cuando nace un bebé, no sólo cambia el cuerpo y el tiempo: cambia el lugar del saber. Aparecen voces múltiples, indicaciones contradictorias y un ideal inalcanzable que deja a la madre en falta permanente. Este texto explora un efecto clínico cada vez más frecuente: madres informadas pero inseguras, desconectadas de su propia lectura del bebé. No se trata de rechazar el conocimiento, sino de ubicar su límite y recuperar un margen donde la experiencia pueda producir un saber singular.

Criar no es de manual

Criar a un niño nunca es una operación exacta. No existe la medida perfecta entre proteger y soltar, entre hablar y esperar, entre sostener y dejar crecer. El ser humano no vive guiado por el instinto, sino por el lenguaje, y eso hace la crianza un territorio incierto. Este texto propone pensar esa incertidumbre no como un fracaso, sino como parte de lo que hace posible acompañar la infancia con sensibilidad y presencia.