Al inicio con un bebé, el tiempo cambia de forma. Los días se vuelven repetitivos, sin cortes claros, y junto a la ternura puede aparecer algo difícil de nombrar: el tedio. No es desamor ni desconexión, sino el efecto de una temporalidad distinta que insiste y vuelve. En esa repetición -alimentar, dormir, sostener- algo se va armando silenciosamente.
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La ilusión de la técnica en el cuidado del bebé
Cuando nace un bebé, no sólo cambia el cuerpo y el tiempo: cambia el lugar del saber. Aparecen voces múltiples, indicaciones contradictorias y un ideal inalcanzable que deja a la madre en falta permanente. Este texto explora un efecto clínico cada vez más frecuente: madres informadas pero inseguras, desconectadas de su propia lectura del bebé. No se trata de rechazar el conocimiento, sino de ubicar su límite y recuperar un margen donde la experiencia pueda producir un saber singular.
Lo que el embarazo despierta
Una madre escucha el latido de su bebé y llora. Más tarde, vuelve a llorar sin saber exactamente por qué. El embarazo no sólo trae vida: también despierta recuerdos, preguntas y una transformación interna que no siempre es calma. No todo es dicha. A veces, es desorden. Y ese desorden también forma parte de hacer lugar.
Criar no es de manual
Criar a un niño nunca es una operación exacta. No existe la medida perfecta entre proteger y soltar, entre hablar y esperar, entre sostener y dejar crecer. El ser humano no vive guiado por el instinto, sino por el lenguaje, y eso hace la crianza un territorio incierto. Este texto propone pensar esa incertidumbre no como un fracaso, sino como parte de lo que hace posible acompañar la infancia con sensibilidad y presencia.
La oscuridad. Por qué tu hijo le tiene miedo.
La oscuridad no es solo ausencia de luz: es un territorio sin puntos de anclaje perceptivo. Para muchos niños, eso despierta miedo porque todavía no hay una presencia interna que sostenga esa falta de referencia. Este texto explora por qué la noche puede resultar inquietante y cómo la presencia hace posible que la oscuridad pueda ser habitada sin terror.
Mi hijo casi no come
Cuando un niño no come, no siempre se trata de un “problema de alimentación”. Muchas veces es la forma en que su cuerpo expresa desregulación emocional o falta de sostén en ese momento. Este texto explora por qué la comida y el vínculo están entrelazados y cómo acompañar sin forzar puede ser parte de la solución.
Sostener la infancia
Sostener a un niño no es solo cuidarlo ni “hacer que esté bien”. Es permitir que su mundo interno pueda recibir la realidad sin que se vuelva un golpe. Este texto plantea qué implica verdaderamente ofrecer una presencia que hace posible que la experiencia del niño pueda organizarse sin romperse.
La hiperinformación
Vivimos una era de hiperinformación: hay respuestas sobre crianza para todo, pero eso no siempre ayuda a acompañar a un niño. Este texto explora por qué tanta información puede generar más inquietud que claridad y cómo acompañar a un niño requiere algo que la información no puede dar: presencia y comprensión situadas.
Estar lo es todo
Al inicio de la vida, el mundo no existe como algo organizado para el bebé: llega sin filtro ni distancia. Este texto explora por qué la presencia del adulto no es un detalle, sino la condición que permite que el niño pueda recibir la realidad sin que se vuelva un golpe.
La llegada del hermanito
La llegada de un hermanito altera el mundo del niño que ya estaba aquí: el vínculo cambia, las expectativas se tensan y aparecen formas de expresarse que no siempre son palabras. Este texto explora qué nombra ese desorden emocional y cómo acompañarlo desde la presencia.
