El bebé no sabe de horas ni de rutinas. Su experiencia es otra: hambre, satisfacción, malestar, alivio. Quien cuida entra en esa lógica y aprende, entre despertares y pausas, una sensibilidad que no existía antes.
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¿Quién dijo que tenías que saber cómo ser mamá?
La exigencia da una sensación de control, pero muchas veces nos desconecta de aquello que más se necesita para acompañar: la posibilidad de percibir, esperar y encontrarse con el hijo real. La intuición no aparece al saberlo todo, sino cuando el ruido baja lo suficiente para volver a mirar.
Cuando un niño pierde a alguien
Cuando un niño pierde a alguien vive un proceso de duelo que vuelve en juegos, silencios, preguntas inesperadas. Lo que necesita es sentir que puede recordar, preguntar y entristecerse sin quedarse solo con eso.
Cuando un niño pregunta por la muerte
Los niños preguntan por la muerte cuando menos lo esperamos: antes de dormir, en el coche… Preguntab una y otra vez. No siempre buscando información. Muchas veces intentan acercarse, poco a poco, a algo que todavía no logran pensar.
Mi hijo es tímido
La timidez se transforma cuando el niño encuentra condiciones donde puede acercarse a su ritmo, sin tener que ser distinto de golpe.
Mudarse a otra ciudad
Cambiar de ciudad, para un niño, es perder un mundo que organizaba su día y su forma de estar. A veces lo que no se nombra aparece en el sueño, en el humor, en la inquietud. Acompañar una mudanza no es apresurar la adaptación, sino hacer lugar al duelo, sostener lo que se rompe y ayudar a que algo de lo anterior pueda seguir viviendo en la nueva vida.
El tedio en los primeros cuidados
Al inicio con un bebé, el tiempo cambia de forma. Los días se vuelven repetitivos, sin cortes claros, y junto a la ternura puede aparecer algo difícil de nombrar: el tedio. No es desamor ni desconexión, sino el efecto de una temporalidad distinta que insiste y vuelve. En esa repetición -alimentar, dormir, sostener- algo se va armando silenciosamente.
Los cuidados del bebé
Cuando nace un bebé, no sólo cambia el cuerpo y el tiempo: cambia el lugar del saber. Aparecen voces múltiples, indicaciones contradictorias y un ideal inalcanzable que deja a la madre en falta permanente. Este texto explora un efecto clínico cada vez más frecuente: madres informadas pero inseguras, desconectadas de su propia lectura del bebé. No se trata de rechazar el conocimiento, sino de ubicar su límite y recuperar un margen donde la experiencia pueda producir un saber singular.
Lo que el embarazo despierta
Una madre escucha el latido de su bebé y llora. Más tarde, vuelve a llorar sin saber exactamente por qué. El embarazo no sólo trae vida: también despierta recuerdos, preguntas y una transformación interna que no siempre es calma. No todo es dicha. A veces, es desorden. Y ese desorden también forma parte de hacer lugar.
Criar no es de manual
Criar a un niño nunca es una operación exacta. No existe la medida perfecta entre proteger y soltar, entre hablar y esperar, entre sostener y dejar crecer. El ser humano no vive guiado por el instinto, sino por el lenguaje, y eso hace la crianza un territorio incierto. Este texto propone pensar esa incertidumbre no como un fracaso, sino como parte de lo que hace posible acompañar la infancia con sensibilidad y presencia.
