La repetición en los primeros meses no es un vacío: es la temporalidad donde el bebé y quien cuida se encuentran.
Nadie habla de esto
No del cansancio
No de la falta de sueño
De otra cosa
De la repetición
El día empieza
Pero no empieza del todo
Es una continuidad de la noche
Alimentar – Pañal – Dormir
Y otra vez
El tiempo deja de organizarse como antes
No hay avance
No hay corte claro
Hay una especie de presente extendido
que no termina de cerrarse.
El bebé marca el ritmo.
No espera. No se ajusta.
No varía demasiado.
Vuelve, siempre vuelve
yen ese volver, aparece algo difícil de decir:
aburrimiento.
No es vacío, ni rechazo
Estás ahí, con el bebé, sosteniéndolo, mirándolo, oliéndolo, respondiendo…
y al mismo tiempo algo queda en suspenso.
Como si una parte de la vida psíquica
no encontrara dónde apoyarse.
Casi no se dice, porque no encaja.
El inicio “debería” ser pleno.
Intenso, colmado de sentido.
Pero a veces es más bien:
lento
repetitivo
extrañamente plano
Y sin embargo, ahí mismo, también hay ternura, mezclada.
Sucede que algo se está reordenando.
Tú bebé introduce otra temporalidad.
Se puede estar profundamente implicada
y al mismo tiempo mirar el reloj.
Se puede amar
y esperar que el día cambie.
Insiste en lo mismo:
Comer
Dormir
Ser sostenido
Esa insistencia es la condición de posibilidad de que algo se arme.
Para quien cuida, esa insistencia puede volverse pesada.
Sobre todo cuando todo alrededor empuja en sentido contrario:
hacer
producir
avanzar
variar
Aquí no, aquí se repite.
Y en esa repetición el bebé deja de ser completamente extraño.
Aparece;
un gesto
una forma de llorar
una manera de buscar
un balbuceo
miradas.
Sin darse cuenta del todo
quien cuida cambia.
Empieza a anticipar.
A reconocer.
A responder de distintas maneras.
Ocurre ahí
en lo que se repite.
Por eso el tedio incomoda tanto.
Porque no parece significativo.
Pero es ahí donde se construye el vínculo.
No en lo excepcional
sino en lo que vuelve.
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hola nunca había leído el tedio en los primeros cuidados, cuando la madre está en la cuarentena recién parida y muy frágil físicamente y aveces emocional, pero las palabras para hablar de lo que no se habla pero se tendrá que vivir, permite que siga el juego y da tranquilidad a la madre y su bebé y familia.