Cuando un niño es tímido

Hay niños que no entran de inmediato. Observan antes de acercarse, se quedan cerca de mamá, hablan bajito, evitan la mirada. Necesitan más tiempo para leer el ambiente, para entender quién está ahí, para sentir que ese espacio es confiable.

La timidez es una forma de acercarse al mundo con cuidado. Suelen ser niños que perciben mucho: los tonos, las miradas, las distancias.

A veces se les empuja. “Saluda.” “Habla.” “No seas así.” La prisa no ayuda porque la timidez no se resuelve con exposición, se transforma cuando el niño encuentra condiciones donde puede estar sin sentirse invadido, acercarse a su ritmo, sin tener que ser distinto de golpe.

Con el tiempo confiará. Se animará a tomar pequeños riesgos. No dejará de ser sensible,
pero esa sensibilidad ya no lo va a paralizar. Será su forma de estar atento, de conectar con profundidad.

La timidez es una manera singular de habitar el encuentro con otros, una forma muy propia de estar en el mundo.


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