La llegada de un hermanito altera el mundo del niño que ya estaba aquí: el vínculo cambia, las expectativas se tensan y aparecen formas de expresarse que no siempre son palabras. Este texto explora qué nombra ese desorden emocional y cómo acompañarlo desde la presencia.
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Cuando el contacto se vuelve difícil
Cuando el contacto con un niño se vuelve difícil, no siempre se trata de una falla en la relación, sino de una forma en que su mundo interno intenta decir algo que todavía no puede decir con palabras. Este texto explora cómo la dificultad de estar cerca puede ser una pista para comprender lo que el niño vive desde adentro.
Expresiones de género que inquietan a la familia
Cuando un niño expresa el género de una forma que no coincide con lo esperado, suele aparecer inquietud en los adultos. Este texto explora por qué esa inquietud no habla solo del niño, sino también de las expectativas que lo rodean y del proceso mediante el cual cada infancia construye su propia forma de estar en el mundo.
Cuando la realidad no coincide con la idea
Antes de que un hijo llegue, existe una imagen de quién será. Cuando el niño real no coincide con esa idea, puede aparecer dolor, culpa o desconcierto. Este texto explora por qué ese desajuste forma parte del vínculo y cómo aceptar al hijo real abre la posibilidad de un encuentro más verdadero.
El momento de separarse
Separarse no es solo irse de un lugar: es tolerar una falta en la presencia del otro. Cuando un niño resiste la separación, está expresando algo de su mundo interno que aún no puede llevarse adentro. Este texto explora por qué la separación puede resultar difícil y qué permite que se vuelva posible.
Mi hijo no para
“Mi hijo no para” es una frase que suele aparecer cuando el movimiento del niño desborda o preocupa. Pero el cuerpo del niño no se mueve sin sentido: en ese movimiento también intenta organizar su experiencia emocional, regular lo que siente y encontrar una forma de estar en el mundo.
Antes no es mejor
En la infancia, antes no es mejor. Cada proceso necesita un tiempo para que el niño pueda apropiárselo psíquicamente. Este texto explora por qué adelantar una capacidad no siempre favorece el desarrollo, y cómo el crecimiento requiere un ritmo propio.
Cuando un niño lastima
Cuando un niño muerde, empuja o golpea, no siempre está intentando hacer daño. Muchas veces está buscando un límite que no desaparezca y una presencia que pueda sostenerlo. Este texto explora qué expresa la agresión infantil cuando todavía no puede decirse con palabras.
Cuando dormir da miedo
Para algunos niños, dormir no es solo descansar, sino separarse de lo que les da seguridad. Este texto explora por qué el momento de dormir puede despertar miedo y cómo ese temor forma parte del proceso mediante el cual el niño construye la capacidad de estar a solas.
Ser suficiente
Sostener no es aplicar una técnica ni dar respuestas “correctas”. Es ofrecer una presencia que permita que la experiencia del niño pueda organizarse sin romperse. Este texto explora cómo el arte de sostener reside en la forma de estar, más que en cada acto aislado.