¿Cómo proteger la infancia en un mundo que no siempre la protege?

Vivimos en un país herido. Las noticias sobre violencia se filtran en la casa y las infancias escuchan más de lo que creemos. Proteger no es fingir que nada pasa ni contar todo de golpe. Es preguntarnos qué necesita hoy una niña o un niño para sentirse a salvo con nosotros. El 8M puede ser una oportunidad para hablar de respeto, de cuidado del propio cuerpo y de la confianza. Sostener es ofrecer un vínculo confiable que organice el miedo sin convertirlo en el centro de su mundo.